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Versión estenográfica | Entrega de los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura

Versión estenográfica | Entrega de los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura

Acto encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, desde Palacio Nacional

MODERADOR: Preside esta ceremonia Entrega de los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura, en Palacio Nacional, Ciudad de México, el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Andrés Manuel López Obrador.

Le acompaña la doctora Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación.

El señor secretario de Comunicaciones y Transportes, ingeniero Javier Jiménez Espriú.

El presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, ingeniero Enrique Riva Palacio Galicia.

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor Enrique Graue Wiecher.

El presidente de la Unión Mexicana de Ingeniería Asociación Civil y presidente electo de la Unión Panamericana de Ingenieros, doctor Salvador Landeros Ayala.

El presidente de la Academia de Arquitectura, arquitecto Francisco Covarrubias Gaytán.

El presidente de la Academia de Ingeniería, doctor Francisco Albarrán Núñez.

El Premio Nacional de Arquitectura 2018, arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez.

El Premio Nacional de Ingeniería 2018, ingeniero Carlos Slim Helú.

Asimismo, damos la bienvenida a las autoridades que nos acompañan, sociedad civil, así como a los medios de comunicación.

Sean todos ustedes bienvenidos.

A continuación, vamos a escuchar las palabras del ingeniero Enrique Riva Palacio Galicia, presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México.

ENRIQUE RIVA PALACIO GALICIA, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE INGENIEROS Y ARQUITECTOS DE MÉXICO: Saludo con todo respeto la presencia en este evento del licenciado Andrés Manuel López Obrador, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, lo que desde luego honra de gran manera esta ceremonia de Entrega de los Premios Nacionales

de Ingeniería y Arquitectura 2018. Muchas gracias, señor presidente, por su presencia.

Distinguidos miembros del presídium, amigas y amigos todos.

La Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México A.C. es la agrupación de profesionales más antigua de América Latina, creada el 25 de enero de 1868, 151 años de edad, por iniciativa vanguardista del entonces presidente de la República, licenciado Benito Juárez García, quien promovió e impulsó la creación de nuestra organización, precursora de todo el movimiento de organizaciones de egresados a nivel superior, promovida por un grupo de visionarios mexicanos que conjugaron el ingenio y la creatividad con técnica, conocimiento y destreza.

El Premio Nacional de Ingeniería y el Premio Nacional de Arquitectura son las distinciones más importantes que otorga nuestra asociación, en tal virtud, en el año de 1959, por decreto del entonces presidente de la República, licenciado Adolfo López Mateos, se confirió a nuestra asociación la encomienda de designar los premios nacionales de ingeniería y arquitectura.

En 1961 el ingeniero Ignacio Avilés Serna García y, a su vez, en 1981 el arquitecto José Villagrán García fueron los primeros profesionistas en ser reconocidos. A partir de entonces y hasta la fecha se han premiado a reconocidos arquitectos e ingenieros por sus importantes aportaciones, valorando tanto su trayectoria profesional como la proyección y ejecución de sus obras en beneficio de la sociedad.

Pero más que un privilegio, estos premios son ante todo un señalado reconocimiento a un desempeño caracterizado por el esfuerzo, la tenacidad, la voluntad de salir adelante y aportar con decisión al desarrollo de nuestra nación.

Otorgar los premios nacionales de ingeniería y arquitectura resulta un reconocimiento al talento y a la actitud visionaria de nuestros homenajeados, así como su aportación creativa en la conformación de la historia moderna de México.

Por supuesto, esto no es una tarea fácil, porque en nuestro país hay ingenieros y arquitectos muy destacados, pero cabe mencionar que nuestros galardonados fueron elegidos de manera unánime por las diferentes academias, colegios, asociaciones de ingeniería y arquitectura que participaron en el proceso de selección.

Con base en los artículos 53 y 54 de los estatutos de nuestra agrupación en el capítulo 15, Otorgamiento de los Premios Nacionales de Ingeniería y de Arquitectura, y su reglamento, el otorgamiento de los reconocimientos que corresponden al arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez como Premio Nacional de Arquitectura 2018 y al ingeniero Carlos Slim Helú como Premio Nacional de Ingeniería 2019.

A Joaquín Álvarez Ordóñez le reconocemos acreditar a lo largo de su trayectoria su compromiso con el urbanismo y sus significativas aportaciones a la arquitectura, enalteciendo con ello su profesión y su responsabilidad social, trabajando siempre con la decidida entrega, contribuyendo a forjar un futuro mejor para México.

A Carlos Slim Helú le agradecemos su lección de empeño, innovación y entrega, misma que nos ha enseñado que aún en las circunstancias más difíciles se pueden lograr las metas cuando se persiguen con esfuerzo, con determinación, pero sobre todo con intención del bien, trazando caminos para recorrer en el ámbito de la ingeniería, las telecomunicaciones y el sector empresarial generando prosperidad y ayudando a transformar el destino de muchas personas y del país entero.

A ambos debemos reconocerles que aún más en este momento cuando nuestro país necesita trabajar en unidad, con unidad para su desempeño oriente y fortalezca la confianza que nos lleve a impulsar entre gobierno, iniciativa privada, gremio de profesionistas y sociedad, todos de manera unánime el crecimiento y el desarrollo nacional que necesitamos.

Reconocemos también al Gobierno de la República encabezado por el licenciado Andrés Manuel López Obrador, en virtud que ha honrado a nuestros gremios en designar en diferentes posiciones sobresalientes a ingenieros y arquitectos que actúan con probidad para responder puntualmente a las necesidades de la nación.

Señor presidente:

Cuenta usted entre sus colaboradores con ingenieros que han sido distinguidos con el Premio Nacional de Ingeniería, me refiero al ingeniero Gerardo Ferrando Bravo, Premio Nacional de Ingeniería 2010; y al ingeniero Javier Jiménez Espriú, Premio Nacional de Ingeniería 2008.

A lo largo de la historia los ingenieros y arquitectos hemos construido la infraestructura y los servicios del país, paulatinamente hasta transformarlo en el México moderno que conocemos.

Tenga la seguridad, señor presidente, que seguiremos aportando nuestros conocimientos, experiencia y profesionalismo para continuar en la labor de llevar a nuestra nación a la vanguardia que demandan los tiempos por venir.

Muchas gracias por su atención.

MODERADOR: Vamos a escuchar enseguida la presentación del galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura 2018, a cargo del arquitecto Juan Kaye López.

JUAN KAYE LÓPEZ, VICEPRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE URBANISTAS, AC: Muy buenos días tengan todos ustedes.

Señor presidente de la República, licenciado Andrés Manuel López Obrador; distinguidísimos miembros del presídium.

Me toca a mí el honroso privilegio de presentar a la atención de ustedes al arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez que, como ya se mencionó en repetidas ocasiones, se ha hecho acreedor al Premio Nacional de Arquitectura 2018.

Hablar de Joaquín es referirse a un hombre no sólo muy querido, respetado y que goza de un gran reconocimiento en el medio de los arquitectos, es referirnos también con mucho gusto, con un gran reconocimiento al trabajo intenso de un hombre al interior de su gremio, no exento de momentos difíciles a lo largo ya de 60 años de participación ininterrumpida.

Nos referimos también a un hombre que ha sido capaz de impulsar, concebir y ejecutar proyectos y obras de gran relevancia, realizados con una aguda visión política, entendida esta como la capacidad para alcanzar consensos y a partir de ellos diseñar y construir.

Esa mezcla de capacidades del arquitecto y el hombre dedicado a la política tiene un común denominador, una visión social profundamente enraizada, un conocimiento inusual de nuestra historia y una pasión enorme por el quehacer profesional.

Joaquín nació en 1932 en el populoso barrio de La Merced, transcurrieron ahí 20 años de su vida y en ellos tuvo oportunidad de conocer a ese vigoroso mosaico social que hombro con hombro lucha y se abre paso todos los días. Fue ahí donde se formó y consolidó su personalidad.

Destacado estudiante universitario en la licenciatura donde obtuvo la mención honorífica, resultado de una trayectoria académica de excelencia, misma que vuelve a alcanzar al obtener el grado de maestro en Arquitectura con especialidad en Urbanismo.

Durante su etapa universitaria germina su vocación política y combina el estudio con la política a nivel estudiantil, y se perfila como líder al convertirse en presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios buscando impulsar en sus compañeros una cultura de respeto y unidad en torno a nuestra máxima casa de estudios.

Surge entonces la iniciativa de construir la Ciudad Universitaria y aparecen en el escenario figuras que habrían de convertir al campus universitario en receptor del reconocimiento de la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los arquitectos Carlos Lazo y Mario Pani al frente de un grupo de distinguidos arquitectos de la época de estudiantes de excepción y de la mano de grandes autores plásticos con una capacidad de organización inusual para la época, la hicieron posible en un tiempo récord de tres años; y así, abrió sus puertas a la primera generación de estudiantes en 1953 para orgullo de los mexicanos de todos los tiempos.

Joaquín tenía entonces 21 años de edad, hacía arquitectura, dirigía proyectos y encausaba parte importante de su inagotable energía a hacer trabajo político gremial e incursionaba en el servicio público.

Iniciaba en su vida una nueva etapa, la de quien como parte de su legado ha sido impulsor de instituciones gremiales y políticas, menciono algunas:

Fortaleció en su tiempo y consolidó con su presidencia el Colegio de Arquitectos de México, la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana.

Creó y presidió la Comisión de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de la 51 y 54 Legislatura.

Fundó y presidió el Foro Nacional Permanente de Legisladores y creó en su tiempo y presidió a la Agrupación de Arquitectos Revolucionarios.

Su impulso creativo se apoya en una visión de largo plazo, donde crear significa concebir y planificar con objetivos claros todas las acciones en el ejercicio profesional y, por ende, también desde su participación en la vida pública de México.

Joaquín ha sabido prepararse para afrontar los retos que se ha impuesto. Su vida académica no terminó con la obtención del grado de maestro por la UNAM, ahí empezó una fase en su vida en la que entendió que el ejercicio profesional como arquitecto implica fortalecer el conocimiento, actualizarlo y, en su caso, alcanzar la certificación conforme a la normatividad lo exija.

Así obtuvo la maestría en alta dirección del Ipade, se afilió a la Academia Nacional de Arquitectura, de la que es emérito, a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y en todos los casos mediante la presentación de trabajos de tesis que le abrieron la puerta para merecer su inclusión.

La arquitectura y el urbanismo como vocación le han dado muchas satisfacciones a él y a quienes lo convocaron a participar en realizar proyectos y obras que en muchos casos son hitos urbanos y referentes obligados, cito algunos:

La Ciudad Universitaria, donde participó bajo la coordinación del arquitecto Pérez Palacios, participando muy joven en la construcción del mural del Estadio Universitario, colaborando con el maestro Diego Rivera.

El proyecto del Hotel de México, con el arquitecto Guillermo Rossell de la Lama en colaboración con el gran ingeniero mexicano Heberto Castillo. Hoy se reconoce al edificio como el World Trade Center.

El diseño y construcción del Polyforum Cultural Siqueiros, en colaboración con los arquitectos Guillermo Rossell y Ramón Miquela Jáuregui.

Incursionó con mucho éxito en el diseño y construcción de edificios y espacios públicos en el estado de Campeche, donde destacan la red o sistema de plazas y monumentos de la ciudad, el diseño y construcción de los edificios y campus de la universidad del estado, diseño y construcción del edificio y centro cívico del edificio de los poderes y la Cámara de diputados del estado, el proyecto del Centro Asturiano de México en asociación con los arquitectos Juan José Díaz Infante y Enrique Martorell.

Diseño y construcción con el arquitecto Félix Candela, del conocido mundialmente restaurante Los Manantiales, en Xochimilco.

Como servidor público planeó, dirigió y ejecutó obras de gran valor arquitectónico y urbanístico que aún son testigos de su quehacer profesional:

El Museo de San Carlos en la Ciudad de México, la construcción de cinco de las sedes de las hoy alcaldías de la ciudad, la reconstrucción del Teatro de la Ciudad, el proyecto y construcción de cuatro reclusorios de la Ciudad de México, atendiendo y coordinando en su tiempo el cierre del penal conocido como el Palacio Negro de Lecumberri.

El proyecto y construcción del sistema de hospitales siquiátricos, responsable en su tiempo de la demolición y preservación del antiguo hospital conocido como La Castañeda.

Durante el proceso de reconstrucción posterior a los sismos del 85 dirigió todas las acciones de construcción del Centro Médico Nacional Siglo XXI.

Su anhelo de apoyar con infraestructura a las comunidades más pobres del país lo llevó a fundar dentro de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia la Comisión Constructora de Ingeniería Sanitaria. Este trabajo lo menciono particularmente por su importancia social. Ahí se logró con un espléndido grupo de colaboradores dotar de fuentes de abastecimiento conducción y almacenamiento de agua potable a seis mil comunidades del país y zonas populares urbanas en beneficio de cinco millones de habitantes hace 50 años.

Sin duda, su planteamiento más exitoso y arriesgado política y técnicamente fue la conceptualización, diseño y construcción del Circuito Interior de la Ciudad de México, hoy conocido como el Circuito Bicentenario.

Su visión de la ciudad, de su compleja movilidad, de la necesidad de generar un circuito que interconectara el área central de la ciudad, que ligara a las vías radiales y que comunicara en forma continua a 12 delegaciones, hoy alcaldías, era una idea que dibujó en una servilleta.

Y con esa servilleta se fue a ver al entonces presidente de la República Luis Echeverría y logra convencerlo de la idea para que se autorice llevar a cabo primero el proyecto y después la construcción de esa obra que hoy es motivo de orgullo para la ciudad.

Joaquín Álvarez Ordóñez es un hombre recio, es un hombre directo en su expresión consistente y congruente en su quehacer, amigo entrañable, padre dedicado y mexicano nacionalista. Asume el liderazgo de sus causas y de las causas del país con una visión social sin duda, hombre creativo y visionario.

El Premio Nacional de Arquitectura es el reconocimiento de sus pares a su larga y fructífera trayectoria donde concurren su vocación de arquitecto, sus convicciones políticas y su amor a México.

Muchas gracias.

MODERADOR: Les presentamos ahora un video sobre el Premio Nacional de Arquitectura 2018.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

MODERADOR: A continuación, el señor presidente de la República procede a la entrega del Premio Nacional de Arquitectura 2018 al arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez.

(ENTREGA DE PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA 2018)

MODERADOR: Tiene la palabra el arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez, Premio Nacional de Arquitectura 2018.

 

JOAQUÍN ÁLVAREZ ORDÓÑEZ, PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA 2018: Con permiso de todos ustedes.

Señor presidente de la República, licenciado don Andrés Manuel López Obrador; señor presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, compañero querido Enrique Riva Palacio, muchas gracias; señor ingeniero Carlos Slim Helú, Premio Nacional de Ingeniería 2018, con un abrazo muy cordial.

Señoras y señores.

Para quien les habla, recibir el Premio Nacional de Arquitectura constituye no sólo un honor, es un aliciente enorme para seguir con ánimo renovado, trabajando por la mejor causa de mi vida: México.

Claro que es motivo de satisfacción de muchos años de trabajo en el servicio público de lucha gremial que fortalecen mi responsabilidad y mi compromiso social para seguir sirviendo con vocación y con mucho más ánimo, con cada vez más información, con el conocimiento y experiencias acumuladas a quienes habitando en amplias zonas urbanas viven sumidos en el atraso y en la pobreza que constituyen la razón de ser de nuestra vocación y a quienes debemos nuestro esfuerzo aún insuficiente.

Para mí como arquitecto este premio constituye una renovada oportunidad y un nuevo impulso en mi vida profesional.

La circunstancia que hoy se me presenta, la de dirigirme al ciudadano presidente de la República para expresarle mi sentir, compartir el interés que tenemos los arquitectos en contribuir hombro con hombro con nuestros hermanos ingenieros en la gran transformación del país que enarbola su gobierno.

En esa gran transformación consideramos importante la creación de un instituto nacional de planeación estratégica y prospectiva con un sólo propósito: visualizar, planificar, programas con perspectiva de largo plazo el futuro que soñamos, no con visión sexenal como siempre lo hemos hecho, sino con un verdadero afán de alcanzar el futuro anhelado de donde deriven acciones concretas y mejorar así de una vez y para siempre los niveles de bienestar que merecen todos los mexicanos.

Por eso, hoy frente a usted le pedimos aproveche el enorme recurso humano formado de nuestras instituciones de educación superior, capacitado en el largo ejercicio profesional, hoy insuficientemente utilizado pero listo para contribuir a lograr ese propósito: el de impulsar para todos los mexicanos el desarrollo al que tenemos derecho.

Propósito truncado de una generación de arquitectos que como yo pensamos hacer de su visión nuestra visión profesional y política. Apoyados en su pensamiento y visión de entonces, hemos propuesto crear un servicio gratuito a partir de la universidad pública y por arquitectos prestando su servicio social a los municipios para apoyar a todo aquel tuviera en puerta la construcción de su vivienda sin contar con apoyo técnico.

Estoy seguro que aun ahora de que daría resultados positivos si se involucrara a los profesionales con las comunidades de todo el país en un gran ejercicio de solidaridad social.

El trabajo de los arquitectos y de los urbanistas para el sector público ha perdido su carácter democrático y competitivo.

Es menester abrir la oportunidad de participación a través de procesos de licitación transparente dentro del marco de la ley a todos los que siendo aptos y cumpliendo los requisitos de capacidad y experiencia deban de participar.

Estamos convencidos, al igual que usted, que es ahora la gran oportunidad de México de aprovechar a fondo el momento de dar paso a la renovación del país, de sus instituciones, de su sociedad, de su economía, donde los arquitectos estemos incluidos a participar a favor de aquello que hemos demostrado que sabemos hacer y hacerlo bien, señor presidente.

En momentos especialmente retadores, como los actuales, resuena el glorioso momento de la república restaurada de 1867 a 1872, cuando se impulsó el principio de legalidad, se hizo patente la genuina división y autonomía de poderes, se dio paso al Estado laico, se conformó un proyecto de nación y se planteó un programa de gobierno.

Con la república a cuestas, Benito Juárez cargó la esperanza de la nación y en un país pacificado puso en marcha la modernización de México. En aquella época se empeñó en dotar de dignidad a una nación como la mexicana, humilde, que encuentra en el trabajo su más genuina satisfacción.

Con ese ímpetu, con esa visión del presidente Juárez, y desde entonces los arquitectos y los ingenieros, hemos demostrado una y mil veces de lo que somos capaces cuando se trata de asuntos de la nación.

Hemos tenido compañeros inolvidables e irrepetibles en su quehacer y en sus aportaciones solidarias al bienestar de México.

Basta recordar a ciudadanos como el ingeniero Bernardo Quintana, maestro de la organización en el aprovechamiento de valores y de oportunidades; y mi recordado y ya citado Carlos Lazo, que nos enseñó el valor de la política al servicio de la sociedad. Ambos nos enseñaron a transformar las ciudades y la geografía de la nación para beneficio de todos los mexicanos.

Con estos antecedentes estamos orgullosos de los profesionales ingenieros y arquitectos que nos antecedieron y supieron interpretar con acierto la solución de las demandas y anhelos de la sociedad de las distintas épocas en que les tocó servir, siempre con ahínco, con entrega, con responsabilidad y con profesionalismo creando la infraestructura de la que hoy gozamos y que hemos heredado gratuitamente, privilegio que honramos con convicción a lo largo de nuestra vida personal y profesional.

El haber recibido el Premio Nacional de Arquitectura, además de su enorme significación profesional, tiene para mí mayores simbolismos que me hacen guardar en mi corazón este inolvidable evento.

Aparte del valor del reconocimiento recibido constituye un hecho de gran trascendencia en primer término que sea de manos del presidente del cambio social, Andrés Manuel López Obrador.

En segunda instancia, el haberlo compartido con un ingeniero mexicano con valores técnicos universales, visionario y patriota, mi querido amigo Carlos Slim.

El tercer componente que lo hace inolvidable lo constituye la presencia de todos ustedes, mis compañeros, mis amigos y mi familia que mucho me honran con su presencia.

Por eso aquí y ahora les pido a los arquitectos e ingenieros frente a usted que vayamos todos juntos a la conquista de los valores y oportunidades que nos permitan servir mejor a México.

Vayamos todos juntos, cada quien con sus capacidades y con sus posibilidades, apostando lo mejor de nuestra vida para contribuir a lograr lo mejor para este inigualable país.

Pensemos en grande, no perdamos nunca nuestro sueño.

¡Qué viva México!

Muchas gracias.

MODERADOR: La presentación del galardonado con el Premio Nacional de Ingeniería 2018 corre cargo del ingeniero Fernando Echeagaray Moreno.

FERNANDO ECHEAGARAY MORENO, DIRECTOR GENERAL DE LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE DIRECTIVOS DE LA INVESTIGACIÓN APLICADA Y EL DESARROLLO TECNOLÓGICO (ADIAT): Señor licenciado Andrés Manuel López Obrador, presidente de la República; señor ingeniero Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes, y líder moral de la ingeniería organizada de México; ingeniero Enrique Riva Palacio, presidente de la AIAM; muy distinguidos invitados.

Es un honor para mí presentar a ustedes la semblanza del ingeniero Carlos Slim Helú, hombre de nobles ideales, grandes retos y sorprendentes resultados.

Es ingeniero civil egresado de la facultad de ingeniería de la UNAM. Allí asimiló los conocimientos de la ingeniería, las bases de la tecnología moderna y los principios de la ética y la responsabilidad social de la cual estamos dotados todos los ingenieros.

Desde 1963, Carlos Slim se ha desempeñado en forma brillante como ingeniero, con su sólida formación, convicciones, nacionalismo, altruismo y profunda responsabilidad social. Calidad empresarial.

El ingeniero Carlos Slim es un extraordinario empresario de clase mundial triple A, reconocido ampliamente, presidente 35 empresas, aunque varias de ellas operan en 26 países, en áreas financieras, de construcción, comunicaciones, inmobiliarias, industriales, comerciales, de salud, y además cuatro fundaciones filantrópicas orientadas a la asistencia social, la salud, la educación, la cultura, el arte y el deporte.

Sin embargo, el Premio Nacional de Ingeniería no se le entrega al ingeniero Slim como empresario, se le entrega como ingeniero cabal. Todas sus empresas han crecido espectacularmente porque se rigen los 10 principios del Grupo Carso. Estos principios son simple y llanamente la esencia de la ingeniería en construcción.

En infraestructura ha participado en la construcción de más de mil 100 kilómetros de carreteras incluyendo autopistas de altas especificaciones, el Túnel Emisor Oriente, el TEO, de 63 kilómetros de longitud, plantas de tratamiento de aguas residuales, la Línea 12 del metro, hidroeléctricas, grandes redes de comunicaciones, perforación de 500 pozos petroleros, plataformas petroleras marinas de proceso, como el Jack Up con más de 30 mil toneladas, gasoductos y muchas más.

Participación personal. Existe la creencia muy generalizada que el ingeniero Carlos Slim solamente interviene en estos grandes proyectos desde su posición directiva en los consejos de administración de los que forma parte; sin embargo, existen innumerables evidencias, yo personalmente he sido testigo del compromiso personal que en las decisiones técnicas de ingeniería en la organización y en la coordinación de múltiples ocasiones, en cada obra pone su toque personal de ingeniero.

Tal es el caso, por ejemplo, de la plataforma petrolera de comprensión de más de 14 mil toneladas, cuya súper estructura se montó e integró por primera vez en México en tierra en el patio de Tuxpán, se deslizó a una barcaza y se montó en altamar en una espectacular maniobra a base de enormes grúas. Lo mismo puedo decir durante la construcción del TEO o de las plazas inmobiliarias y de los complejos proyectos de telecomunicaciones. Su admirable desarrollo profesional es integral, responsabilidad social.

El ingeniero Carlos Slim Helú es uno de los ciudadanos mexicanos que más se ha destacado por su sensibilidad y responsabilidad social. Ha orientado sus capacidades a mejorar el bienestar de vida de la población desprotegida, especialmente de los jóvenes en forma directa y a través de cuatro eficaces fundaciones: la Fundación Carlos Slim, la de Telmex-Telcel, la Fundación Centro Histórico y la Fundación Inbursa.

Solamente las fundaciones Carlos Slim y Telmex-Telcel han atendido extensos programas de salud, educación, arte y cultura. Baste mencionar 1.5 millones en atención a enfermedades crónicas, dos millones de cartillas de vacunación a niños, 10 mil trasplantes y un millón de cirugías.

En educación, 600 mil becas de excelencia, 4.5 millones de personas habilitadas en Pruébate, 14 millones de estudiantes en video lecciones, en la Aldea Digital Telmex cubre la inclusión digital más grande del mundo, además importantes programas de cultura, arte y deporte, seguridad y justicia y desarrollo social.

Premios y reconocimientos al ingeniero Slim.

No omito mencionar que es evidente que el ingeniero Slim ha recibido numerosos premios y reconocimientos, 19 nacionales, 30 internacionales y 25 por su filantropía profunda y permanente. Hago mención solamente de algunos de los más significativos:

En 2002, la condecoración del comendador Leopoldo II por el gobierno de Bélgica; 2009, medalla del presidente de la Universidad George Washington en reconocimiento de su liderazgo empresarial y filantrópico; 2010, la condecoración Orden de Oro del Mérito Libanés, otorgada por el presidente de Líbano, Michel Sleiman; 2012, grado honorífico de doctor por la Universidad George Washington por su trayectoria filantrópica y sus contribuciones a los negocios y al desarrollo comunitario en México y América Latina en Washington D.C.; en 12, reconocimiento de liderazgo y filantropía en la sexta ceremonia anual de Clinton Global Citizen Award por el presidente Bill Clinton; en 2014, el Premio Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de Información en reconocimiento a su liderazgo y dedicación en pro al desarrollo de las TIC y la conectividad de banda ancha como medio para alcanzar el desarrollo sostenible obtenido en Ginebra, Suiza; en 2015, Medalla de la Unesco en reconocimiento a su contribución para que las tecnologías de la información y la comunicación sean utilizadas en toda la población otorgado en París, Francia.

Y por supuesto el premio más importante de todos lo es el Premio Nacional de Ingeniería 2018 que le va a entregar el señor presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Un premio es un reconocimiento al pasado, también es un nuevo compromiso para el futuro.

Muchas felicidades.

MODERADOR: Presentamos ahora un video respecto al Premio Nacional de Ingeniería 2018.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

VOZ HOMBRE: Para fortalecer a México se requieren de obras que eleven la calidad de vida de la gente y durante más de seis décadas esa ha sido la misión del ingeniero Carlos Slim.

Reconocido como un gran empresario, Carlos Slim Helú ha sabido centrar sus actividades donde más se necesitan, pero nada de esto sería posible sin la base sólida que le dio la UNAM y la ingeniería civil, ya que siendo estudiante también impartía la cátedra de algebra y programación lineal; es decir, era alumno y profesor a la vez.

Y así comienza la historia. Con sólo 25 años de edad en el año de 1965, finca la base de Grupo Carso.

Para el ingeniero, el desarrollo no sólo se trata de construir obras, sino de convertir espacios pasivos en activos industriales, ambientales, urbanos, deportivos y culturales, como en el año 2001 con la rehabilitación del corazón de México: el Centro Histórico.  Este mega proyecto logró que el primer cuadro de la ciudad volviera a ser un lugar seguro, limpio y se convirtiera en un espacio habitacional de primer nivel.

Otras zonas que se revitalizaron entre 1993 y 1997 fueron: Plaza Loreto y Plaza Cuicuilco, ambas fueron construidas en las estructuras originales de las dos viejas fábricas de papel de Loreto y Peña Pobre.

En 2008 Grupo Carso puso en marcha un extraordinario proyecto de transformación: Ciudad Jardín Azteca, que de ser un tiradero de basura en Netzahualcóyotl se convirtió en un claro ejemplo de desarrollo urbano comunitario.

Asimismo, en 2008, Carlos Slim dio inicio a la reconversión de la antigua zona industrial de Polanco, hoy Plaza Carso, la cual concentra una zona residencial, un centro comercial, corporativos, un teatro, un acuario y el Museo Soumaya, un lugar emblemático con una vasta colección de obras de arte de forma gratuita.

Para el ingeniero Slim es fundamental construir espacios que beneficien a la población, por eso en 2011 se puso en marcha el proyecto Plaza Mariana, que brinda instalaciones funcionales como servicios médicos, baños, comedor y albergue para los más de 20 millones de feligreses que cada año visitan la Basílica de Guadalupe.

Entre 2009 y 2016 se pusieron en operación las terminales de transporte urbano y suburbano Mexipuerto Azteca, Cetram El Rosario y Cetram Cuatro Caminos que se convirtieron en terminales eficientes que permiten a miles de personas transportarse de forma segura ahorrando tiempo y dinero.

Los proyectos se han desarrollado a lo largo y ancho del país, así lo demuestran los distintos desarrollos con impacto económico, inmobiliario y comercial en distintos puntos de la República.

En el área de servicios de salud, Grupo Carso ha edificado hospitales en zonas estratégicas como Lomas Verdes, Ciudad Jardín Neza, Tlalnepantla, San Luis Potosí, Veracruz, Chihuahua y Ciudad de México.

De igual forma se ha apoyado a la obra pública de gran magnitud con proyectos como el Túnel Emisor Oriente, la planta de tratamiento de aguas de Atotonilco, el Macrotúnel de Acapulco y la autopista urbana sur.

Los sectores industrial y energético también han sido atendidos por el sector ductos de Carso con obras como el gasoducto Samaria II Cactus en Tabasco y Chiapas, el gasoducto Nacozari en Sonora o el acueducto Conejos-Medanos en Ciudad Juárez.

Gracias a la presencia en el sector de las telecomunicaciones México cuenta con una de las redes más avanzadas del mundo que permite proveer servicios de telefonía al 97 por ciento de la población con miles de kilómetros de fibra óptica para más de 170 mil localidades del país.

De igual forma, conecta a 25 países en el continente americano y Europa. En Latinoamérica el cable submarino AMX-1, infraestructura de transporte óptico, conecta a Estados Unidos, México, Guatemala, República Dominicana, Colombia, Puerto Rico y Brasil garantizando la capacidad de tráfico y redundancia para voz, datos y video.

Asimismo, gracias a la sociedad con la compañía FCC, el ingeniero ha participado en distintas obras en el mundo, como en la renovación del emblemático Estadio Santiago Bernabéu, el Puente Mersey, en Liverpool, el World Trade Center de Barcelona, el Metro de Toronto y el estadio Wanda Metropolitano, entre otros.

Como consecuencia de los sismos de septiembre de 2017, que dejaron dolor y daños entre las familias mexicanas, se puso en marcha un plan estratégico de reconstrucción. Con la ayuda de la población se recaudaron fondos por más de 412 millones que fueron multiplicados por seis, sumando cerca de tres mil millones de pesos gracias a Fundación Carlos Slim, con los que actualmente se están reconstruyendo escuelas, viviendas, departamentos, hospitales, mercados y edificios de patrimonio cultural.

El proyecto más reciente es el Pabellón de la Biodiversidad. El ingeniero Carlos Slim ha donado a la UNAM una obra inmobiliaria que albergará uno de los acervos naturales más importantes del mundo, que será un gran aporte a la conservación de las especies, a la investigación y a la educación.

El éxito no es hacer bien o muy bien las cosas y tener el reconocimiento de los demás, no es una opinión exterior, es un estado interior, es la armonía del alma y de sus emociones que necesita del amor, la familia, la amistad, la autenticidad, la integridad.

El trabajo bien hecho no es sólo una responsabilidad consigo mismo y con la sociedad, es también una necesidad emocional. Al final, nos vamos sin nada, sólo dejamos nuestras obras, familia, amigos y quizá una positiva influencia por lo que en ellos hayamos sembrado. Esa es y ha sido la filosofía del ingeniero Carlos Slim.

MODERADOR: El señor presidente de la República entrega enseguida el Premio Nacional de Ingeniería 2018 al ingeniero Carlos Slim Helú.

(ENTREGA DE PREMIO NACIONAL DE INGENIERÍA 2018)

MODERADOR: Tiene la palabra el ingeniero Carlos Slim Helú, Premio Nacional de Ingeniería 2018.

CARLOS SLIM HELÚ, PREMIO NACIONAL DE INGENIERÍA 2018: Buenos días.

Señor presidente:

Le agradezco, presidente de la República, le agradezco mucho hacernos el favor de entregarnos personalmente los premios de Arquitectura y de Ingeniería en Palacio Nacional. Es una deferencia y un honor que nos lo haga y, por supuesto que me da un gran gusto que sea con el arquitecto Álvarez Ordóñez con el que lo recibamos. Gracias, presidente por habernos hecho ese honor.

Señor presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Andrés Manuel López Obrador; doctora Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación; ingeniero Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes; doctor Enrique Graue, gracias por acompañarnos, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; Enrique Riva Palacio García, presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México que como señalaba él, se fundó en 1868; doctor Salvador Landeros Ayala, presidente de la Unión Mexicana de Asociación de Ingenieros; arquitecto Francisco Covarrubias Gaytán, presidente de la Academia de Arquitectura; doctor José Albarrán Núñez, presidente de la Academia de Ingeniería; señor arquitecto Joaquín Álvarez Ordoñez, distinguido con el Premio Nacional de Arquitectura.

Muy apreciados amigas y amigos, colegas, arquitectas, arquitectos, ingenieras, ingenieros, compañeros de la generación 57, aunque creo que varios se quedaron afuera.

Agradezco a todos su presencia y en particular que nos acompañe también el secretario de Turismo, Miguel Torruco, y su esposa Gloria, así como tantos entrañables amigos que están en esta ocasión. Gracias por acompañarnos.

A mi familia, que es mi apoyo y motivación.

Y también me da mucho gusto que nos haya hecho la deferencia de acompañarnos Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial; y Antonio del Valle Perochena, presidente del Consejo Mexicano de Negocios. Gracias a todos por estar con nosotros.

Gracias, Fernando, por tus palabras tan amables y cordiales.

Y agradezco con mucha emoción a la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, a su comisión dictaminadora y a su presidente Enrique Riva Palacio haberme distinguido con el Premio Nacional de Ingeniería. Gracias por ese honor que me otorgan en este día, en este momento, así como a las asociaciones de ingenieros e instituciones académicas que me propusieron como candidato, y en especial al Colegio de Ingenieros Civiles de México.

Recibo esta distinción en nombre de los miles de ingenieros, técnicos y trabajadores en general del grupo, cuya labor cada día nos permite realizar numerosos proyectos que emprendemos en 35 países en los que estamos trabajando.

Tuve el privilegio de nacer en una familia que me dio bases, principios y valores que me facilitaron siempre saber mi rumbo y tener conciencia clara del privilegio que nos obliga siempre a trabajar y a vivir con responsabilidad y compromiso.

Como es usual en México y en algunos muchos otros países, las bases, principios y valores, así como la personalidad y el carácter se forjan en la infancia y principalmente en la familia, aunque la escuela, los amigos y las circunstancias son una gran influencia que además estimulan nuestra curiosidad por saber y conocer.

Yo fui afortunado, mi casa estaba en la Avenida México, enfrente del Parque México, a dos cortas cuadras de mi kínder, de mi colegio, de mi colegio laico y mixto en el que aprendí a leer y a escribir, en el que cursé hasta el cuarto año de primaria y cómo éramos solo cinco alumnos, era multigrados, como son todavía muchas de las escuelas de nuestro país.

De ahí, cinco años con los agustinos, quinto, sexto de primaria y tres de secundaria; y después la mejor decisión y lo mejor que me pudo haber pasado fue inscribirme en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM a la que tanto debo.

Conocí ahí la diversidad y pluralidad en nuestro país, la libertad de pensar y expresarse, convivir y hacer amigos para siempre, vivir nuestra juventud a fines de los 50. Independientes, pero sin rechazo a la autoridad, era una gran libertad, pero con responsabilidad. Esa fue la característica de esos tiempos que nos tocó afortunadamente vivir en nuestra juventud.

Además, estudiamos en los mejores lugares con las mejores maestras y maestros, y saludo aquí a David Ibarra que nos hace favor de acompañarnos. David gracias por estar con nosotros y, por supuesto, a los que han sido maestros por tantas generaciones y que siguen trabajando, formando a los mejores profesionistas como señalaba hace un momento el arquitecto Álvarez Ordóñez.

Tuve el gusto, honor y privilegio de ser maestro de Álgebra durante seis años en la Facultad de Ingeniería de la UNAM y de Programación Lineal en el Cuarto Curso Intensivo de Desarrollo Económico y Evaluación de Proyectos en 1963, patrocinado por el gobierno de México, la Comisión Económica para América Latina, llamada Cepal, y por la UNAM. Fue ahí donde David fue maestro mío en teoría y programación del desarrollo económico en el tercer curso, en el curso anterior.

Voy a permitirme hacer algunos comentarios o comentarles algunas definiciones de ingeniería. Según el Diccionario de la Lengua Española, ingeniería es: ‘El estudio y aplicación por especialistas de las diversas ramas de la tecnología’

Bueno, ¿y cómo definen la tecnología el Diccionario de la Lengua Española?

Bueno, etimológicamente como téchnēque significa ‘arte técnica’; y logos, ‘estudio o tratado’.

‘Es el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico’; o sea, que podríamos decir que es el arte de aprovechar el conocimiento científico.

‘Un ingeniero -también señala el diccionario- es un hombre que discurre con ingenio las trazas y modos de conseguir o ejecutar algo’. Estas son definiciones del Diccionario de la Lengua.

Sin embargo, quiero mencionar a un maestro en segundo año de la facultad que decía, nos daba una definición de ingeniero, que decía: ‘Ingeniero es una persona que hace con un peso lo que otra que no lo es, lo hace con dos’. Es un buen consejo.

Mi vida profesional se inicia en 1965 asociado con un compañero de la facultad, que se supone que iba a estar por acá, Marquínez, que probablemente se quedó afuera decía yo, que nos iba a acompañar, con varios proyectos de edificación inmobiliarios, formamos la Constructora Carso y Promotora del Hogar, actividades que a una mayor escala continuamos realizando en México, España, Colombia.

Como consecuencia de la revitalización del Centro Histórico que llevamos a cabo con y durante el gobierno del hoy presidente licenciado Andrés Manuel López Obrador, nos dimos cuenta de la importancia de poder vivir, trabajar, estudiar, curarse, divertirse y tener todos los servicios públicos y privados sin necesidad de usar vehículos de motor por horas, cada día.

Esto, además de tener un… creo que es el problema principal, tiene un gran costo invaluable en tiempo de vida para las personas que tienen que transportarse una o dos horas para ir y venir otras tantas, y por supuesto que tiene un costo económico, complica la movilidad urbana, contamina el medio ambiente, ente otros muchos inconvenientes.

Y vimos que era clara la reconversión urbana de las grandes ciudades. Esas grandes ciudades se formaron durante la sociedad industrial, son producto de la sociedad industrial y la forma alterna, que es la que se plantea, es formando grandes barrios o miniciudades abiertos que cuenten con servicios públicos y privados de calidad que puedan realizar sus actividades localmente, etcétera, y nos estamos viendo en el Centro Histórico como no se usa prácticamente automóvil más que de manera menor.

Y lo estamos intentando realizar en la vieja zona industrial de la Nueva Granada, que está desapareciendo como zona industrial y que le llaman ya el Nuevo Polanco, y que sería muy importante -y es lo que le falta- integrar la colonia Pensil, para que la gente que vive ahí suba su nivel de vida y para que las personas que trabajan puedan tener vivienda muy cercana a donde estás desarrollando otras actividades.

Es clara la necesidad y conveniencia de la reconversión, por ejemplo, de la colonia de los Doctores, están los hospitales, están los centros de salud y están los juzgados que la gente vida ahí, que esa zona se renueve, se reconvierta para que tenga todos los servicios y que la gente no tenga que desplazarse y que viva con mayor calidad de vida, con mejores ingresos, se pueda mover caminando, etcétera, etcétera.

También suena que en Reforma, la Zona Rosa y la colonia Cuauhtémoc son alternativas. Las colonias Condesa y Roma lo han logrado parcialmente, porque falta vivienda de interés medio que podría ofrecerse desde la Doctores, por ejemplo.

Esto será una gran inversión privada, generadora de empleos, ingresos fiscales, mejora de la movilidad y del medio, logrando con mucho mejor calidad de vida y nivel de vida para la población.

En los últimos 30 años en el grupo hemos venido incrementando nuestras actividades de ingeniería y construcción, y esto lo hemos acelerado, sobre todo, en los últimos 15.

Desde la fabricación de materiales y bienes de capital, cemento, conductores eléctricos, tubería, fibra óptica, etcétera, plataformas petroleras, plantas de tratamiento de agua, desalinizadoras, la construcción de ellas, administración del agua, puertos, construcción de puertos, aeropuertos, unidades mineras, Metros, varios Metros hemos construido como ocho o 10 en los últimos años, carreteras, puentes, estadios en donde se señalaba en el video el estadio del Atlético de Madrid, el del Real Madrid, plantas hidroeléctricas, eólicas y fotovoltaicas y geotérmicas.

En las áreas de construcción en FCC y CICSA actualmente trabajan más de 18 mil 500 personas, pero nuestra principal operación son las telecomunicaciones -déjenme tomar un poco de aire- que constituyen el sistema nervioso de la nueva civilización.

En este sector pasamos de la voz que nos tocó a todos vivir de los mensajes y ahora el video, pasamos de las centrales electromecánicas que encontramos en Telmex cuando entramos a las analógicas y después a las digitales, pasamos de las redes de cobre a las redes de fibra óptica y a las redes inalámbricas.

El internet que se popularizó en los 90 tuvo un notable desarrollo a pesar de que su velocidad era de 56 kilobytes, esa era la velocidad, era de 56 kilobytes, a través de las redes de cobre de esa época. La tecnología y el cambio exponencial hizo cada vez más rápidas las redes y más bajos los costos. Hoy, 20 años después, por el mismo precio se ofrece mil veces más velocidad, en lugar de 56 kilobytes, cincuenta y tantos megabytes, que permite ver y trabajar, disfrutar y trasmitir el video con gran facilidad.

En este sector hay que hacer grandes inversiones cada año en nuevas tecnologías, en mayor capacidad crece todo esto, los datos casi al doble cada año, y mayor cobertura. Torres, redes de fibra óptica, redes inalámbricas, grandes centros de datos, electrónica, señalización, enlaces, grandes servidores para dar servicio en la nube y guardar numerosos contenidos.

En América Móvil hacemos grandes inversiones cada año en 25 países. Estamos orgullosos de que sea la única empresa no sólo mexicana, sino latinoamericana que tiene presencia en tantos lugares y diría que teniendo en cuenta todas las americanas, Canadá, Estados Unidos, así como Europa, creo que es la empresa con mayor presencia en más países en el mundo.

En esta organización somos más de 189 mil, en su mayoría ingenieros y técnicos altamente calificados para dar servicio, atención de quejas, mantenimiento, construcción, instalación, comercialización, etcétera, etcétera.

En este año nuestra inversión en México va a ser del orden de 36 mil millones de pesos y el próximo año será mayor, prácticamente el 25 por ciento de la inversión que hacemos en el mundo, pues ya iniciamos la cobertura diaria de no atendidas. Ya estamos trabajando en eso, señor presidente, desde principios de año.

Las telecomunicaciones se dividen en dos partes principalmente:

Las móviles, en las que competimos cuatro empresas en México, ATT, la más grande del mundo; Telefónica, la mayor de Iberoamérica, y la Red Compartida, que está subsidiada por el gobierno federal y que es para el mayoreo, las otras dos están subsidiadas por nosotros desde hace seis años.

Y la fija, que da servicios de telefonía, la telefonía tradicional, da servicios de internet, de banda ancha y televisión de paga. En esto, Telmex tiene sólo el 35 por ciento del mercado, a pesar de lo cual la consideran preponderante y la sobreregulan y ponen en riesgo.

La conectividad nacional y a los mejores precios a nivel mundial de los servicios de telecomunicaciones harán posible que toda la población tenga acceso a la cultura digital. Y es nuestro compromiso que tengan acceso a la cultura digital, que la llamada brecha digital se vuelva un puente que permita transitar más rápidamente, y que puedan integrarse a esta cultura digital prácticamente toda la población, ofreciendo además en esa red digital cursos de educación que ya hacemos y de capacitación para el empleo gratuitos, además de otros contenidos culturales.

Es una gran área de oportunidad, inclusive para mantener los valores nacionales y la cultura mexicana usar estas redes de manera intensiva con este tipo de contenidos y no algunos otros tipos de contenidos bastante negativos.

Quiero hacer una mención a un hecho histórico, señor presidente, poco conocido y que después de que lo conozco desde hace mucho -mi papá estuvo activamente en eso- y después de asomarme a él con más detalle últimamente, considero que fue muy importante para la transformación de México para que accediera México a la sociedad industrial y para que se diera el llamado ‘Milagro mexicano’, que fue mencionado anteriormente.

Fue producto de la gran depresión. Durante la gran depresión que se inicia en octubre de 29, hay una… se inicia una gran destrucción de actividades económicas, quiebran muchas fábricas en México, cierran muchas empresas, sube el desempleo, hay graves consecuencias económicas y sociales en el país, y una caída de la masa salarial enorme.

Y en 1931, a consecuencia de ello, surge del Bloque Revolucionario del Congreso de la Unión, llamado Bloque Revolucionario, la campaña nacionalista. Esa campaña nacionalista, aunque se acaba en 35, toma auge, la admiten todos, obviamente el Ejecutivo, y hay un acuerdo entre el Bloque Revolucionario del Congreso y la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio, que lo toma como suyo.

Hay una gran unidad nacional para trabajar en eso. El lema era, lo recordarán algunos, aunque fue hace tantos años, es: ‘Consuma lo que el país produce’, ese lema, y se busca una política de sustitución de importaciones, de producción nacional, de industrialización, etcétera, etcétera.

Es el surgimiento de esta campaña nacionalista que propone este bloque revolucionario, como decía, con gran apoyo político, económico y social. Las confederaciones de cámaras de comercio hacen con ellas un acuerdo y toma parte activa en la campaña, no sólo de la campaña Consuma lo que el país produce, que induce a la mejora, a la demanda para la industrialización, la inversión y el empleo; o sea, que se establecen campañas importantes de empleo, se establecen las medidas económicas y monetarias, o sea, las políticas económicas y las políticas monetarias adecuadas, se tiene un margen para estimular la producción nacional, para estimular la exportación y la para desanimar la importación, no solamente con el discurso, sino también con políticas concretas.

Y esto lleva a la transformación de México de una sociedad agrícola y rural a una sociedad industrial y urbana

Y esta transformación permitió a México que a partir de 1933 y hasta 82 crezca al 6.17 por ciento cada año con inflación, sin inflación, con guerra, sin guerra, con buenas y malas, etcétera, etcétera, 50 años de crecimiento y es producto del cambio y de la transformación que hoy vemos a China haciendo lo mismo.

China de ser una economía en la que la mayor parte de la población estaba en el autoconsumo y vivía en las áreas rurales, la fue incorporando. Y para eso es educación fundamental, educación, educación, educación, lo que ayudó; y aquí fueron las campañas, se acordarán de alfabetismo y la campaña de salud, bajo la mortalidad infantil, subió la esperanza de vida.

Y yo diría, lo ha señalado ya el presidente varias veces, que los 12 años del desarrollo estabilizador, que fueron los más positivos de 1958 a 70 crecimos al 6.8 por ciento anual con dos y medio por ciento de inflación, dos y medio por ciento de inflación al 6.80.

En esos 50 años hubo un gran desarrollo del país. El PIB, el Producto Interno Bruto creció más de 20 veces, la población también se multiplicó más de cuatro veces, eran 17 millones y medio y creció a 71 millones más o menos, y el PIB se multiplicó 50 veces en esos años.

Este espectacular desarrollo -es a lo que voy ahora, han de decir ¿de qué está hablando?, ¿por qué está hablando de eso?, pero creo que es muy importante- ese espectacular desarrollo indujo grandes obras de infraestructura a nivel nacional, así como grandes áreas de desarrollo urbano, servicios públicos y edificación de todo tipo de inmuebles que se requerían.

Quiere decir que fue muy importante que a ese tipo de crecimiento respondió de manera y con creces la arquitectura y la ingeniería mexicana, y fue a la mano de ese crecimiento extraordinario.

La ingeniería mexicana respondió con creces a todas sus modalidades. Y las escuelas y facultades de ingeniería crecieron con miles de estudiantes cada año en mi época, a finales de los 50 y 60, no sé, me imagino que ahora hay todavía mucho más ingenieros, pero entramos… yo creo que nosotros éramos mil 250 los que entramos a la Facultad de Ingeniería y hay que sumarle todas las demás, le generación del 57; y lo fantástico que se formaron ingenieros y muchos ingenieros que ya existían se prepararon y pudieron hacer frente a esa demanda enorme de infraestructura que retroalimentó el desarrollo.

Hoy, 38 años después y habiendo crecido estos años, estos 38 años menos del dos por ciento al año, y con un muy escaso crecimiento per cápita, porque ese es el crecimiento, hay que quitar el crecimiento de la población, se baja a ser menos de medio por ciento.

Y eso es per cápita, a pesar de que muchos millones de mexicanos tuvieron que emigrar a Estados Unidos en busca de trabajo, en busca de trabajo porque aquí no se les daba las oportunidades, todo esto viene sobre todo en estos la migración, porque en los primeros 50 años de gran crecimiento se absorbió mucho crecimiento de la población, y a pesar que se absorbió mucho del crecimiento de la población no había necesidad de emigrar.

Si observamos este crecimiento y vemos lo que está pasando en el mundo, que hay expectativas recesivas, que para atenuarla, diferirla o combatirla, el mundo desarrollado ha establecido políticas monetarias muy laxas, muy agresivas, con enormes excesos de liquidez y tasas de interés negativas, disponibles a largo plazo para evitar esta recesión.

Cuando vemos todo eso, pues podríamos tener optimismo, pero la verdad es que es la gran oportunidad de hacerlo ahora al revés; en lugar de que antes el crecimiento económico implicó la necesidad de una gran infraestructura, ahora hacer una gran infraestructura para que haga el desarrollo económico y podamos entrar en una etapa de entrar a la sociedad industrial a la moderna.

Es claro que el reto es conducir el nuevo cambio -hablo mundialmente- a la nueva civilización tecnológica de servicios digital o como se le quiera llamar, pero pareciera que los únicos que lo están haciendo es en Asia; Corea empezó hace mucho con grandes programas, siempre con grandes programas de educación.

Pero en China, que más allá de su gran crecimiento y desarrollo económico y nivel educativo de su población, ha formado una clase media educada, enorme, creciente en número y en poder adquisitivo, y que ha tenido un desarrollo espectacular. Es sorprendente el desarrollo en ingeniería, en construcción, sus proyectos, su tecnología, su diseño. Es enorme lo que están haciendo, yo creo que no tengo duda que están a la cabeza, y en la calidad, y capacidad de sus ingenieros y arquitectos, y en el desarrollo de innovación de sus proyectos.

Pero hay una razón, como decía Guillermo Tovar, implacable. La razón es que China invierte el 12 por ciento del PIB en su infraestructura. Invierte el 12 por ciento desde hace 10 años, es una inversión en infraestructura mayor que la que hacen todos los países de Europa y Estados Unidos.

Bueno, ante este panorama mundial no hay duda de que México debe de pensar en actuar y aprovechar las facilidades de financiamiento para realizar una gran inversión en infraestructura y reconversión urbana, con recursos propios y ahorro externo a largo plazo y a muy bajas tasas de interés, que financien estas grandes inversiones a lo largo y ancho de todo el país, con acento en el sureste que es quien más lo requiere.

Estas inversiones generarán una gran actividad económica a nivel nacional y muchos y mejores empleos mucho mejor pagados, que aumentarán la demanda y retroalimentarán el desarrollo.

Con un marco de finanzas públicas sanas con las que este gobierno ha tenido un especial cuidado, mejorando además el poder adquisitivo del salario por la baja inflación y grandes inversiones en infraestructura generadora de empleos y actividad económica podremos -en mi opinión- recuperar el crecimiento sostenido y sustentable; es decir, en el 32, 33 se hace la política económica y monetaria, y la actitud del Estado y las políticas de Estado en educación, en salud, la promoción de la inversión, etcétera, etcétera, y hay necesidad de infraestructura, y la infraestructura responde a los ingenieros, a los arquitectos.

Hoy creo que el asunto es al revés. Hay que impulsar el desarrollo de la infraestructura como lo está haciendo China, que está invirtiendo 12 por ciento del PIB, que es una cifra enorme y que tiene un ahorro del 40, y que está haciendo que crezca por años y por años.

El PIB de China en términos de poder adquisitivo ya rebasó al de Estados Unidos, anda en 13 mil millones de dólares, pero poder adquisitivo anda en veintitantos trillones de dólares y, bueno, es un punto de vista que hago.

De alguna forma comparto con el arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez en cuanto a necesitamos ya una sacudida, una transformación, un cambio que nos permita empezar a tener crecimientos que son los que merece nuestro país. Y diría igual que el arquitecto, que los ingenieros y trabajadores de la construcción en México, así como las empresas del ramo grande, medianas y pequeñas estamos listos.

Muchas gracias.

MODERADOR: Señoras y señores, escuchemos el mensaje que nos dirige el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Andrés Manuel López Obrador.

PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: Amigas, amigos:

Nos da mucho gusto participar en este acto, en esta ceremonia en que se entregan los premios de arquitectura y de ingeniería al arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez y al ingeniero Carlos Slim Helú.

Está dicho todo muy bien. Es difícil en esta circunstancia ser breve, aunque se sepa que bueno y breve doblemente bueno. Es importante destacar la importancia -y ya cometí el error de la redundancia- es importante reconocer a la arquitectura y a la ingeniería como parte fundamental del desarrollo de nuestro país. La ingeniería es básica y la arquitectura lo mismo, es lo que embellece las obras; por eso son disciplinas hermanas. Y las dos profesiones tanto la arquitectura como la ingeniería permiten el desarrollo de nuestro país. Así ha sido durante mucho tiempo.

Carlos Slim hablaba del ‘Milagro Mexicano’, así se le conoció al periodo en que México tuvo una tasa de crecimiento anual del 6.8 por ciento en dos sexenios, 12 años, cuando fue secretario de Hacienda don Antonio Ortiz Mena, que por cierto no era economista, era abogado, con todo respeto, y estuvo apoyado por muchos economistas para matizar mi aseveración.

Y ese periodo dio lugar, permitió -como también lo dijo Carlos- hacer las grandes obras de infraestructura en nuestro país. Hubo un gran crecimiento de la obra pública, fue el momento también estelar de la ingeniería y de la arquitectura.

A eso aspiramos, desde luego ajustando la política económica, la ingeniería y la arquitectura a las nuevas circunstancias, pero sí consideramos que es fundamental impulsar el crecimiento económico. Y tenemos cuando menos cinco estrategias fundamentales:

Una es impulsar mucho la economía popular, la economía familia, la microeconomía, que es básica. Estamos destinando muchos recursos como nunca a la población más pobre, más necesitada del país. Y esto reactiva la economía desde los pueblos.

Esta actividad va a acompañada de lo que el pueblo hace de la economía campesina, de la economía de autosuficiencia, de lo que siembran, de lo que producen en sus parcelas, en sus patios. La autosuficiencia alimentaria.

Y ahora afortunadamente esta economía popular se ha venido consolidando con la llegada de las remesas. Fíjense la paradoja, la contradicción: los que se fueron expulsados, al exilio porque no había condiciones de buscarse la vida en nuestro país, porque no había oportunidades, ahora son los migrantes nuestros héroes vivientes, están enviando a sus familiares, este año calculamos 35 mil millones de dólares, es la principal fuente de ingresos que tiene nuestro país, y eso llega abajo. Entonces, esto nos está permitiendo que haya consumo en los pueblos, en la economía familiar y que haya desde luego bienestar.

La otra acción, la otra estrategia consiste en fortalecer el mercado interno, y para esto es fundamental mejorar los salarios. Si mantenemos salarios bajos, la gente no va a tener ingresos y va a consumir sólo lo básico; y cuando no hay consumo, no se prospera en la industria, ni se prospera en el comercio, por eso necesitamos mejorar los salarios.

Cuando se habló de que China se iba a convertir en la fábrica del mundo se decía que ellos podían crecer a tasas del ocho, del 10 por ciento anual por los bajos salarios, porque pagaban poco salario a sus trabajadores, que era una ventaja comparativa. Pero ahora resulta, después de tres décadas, que los salarios en China son más altos que los salarios en México. Acaba de hacer el Grupo Carso un estudio, me mandó Carlos una gráfica donde los salarios son mejores en China que en México. Entonces, necesitamos mejorar los salarios.

Desde luego, esto lo tenemos que hacer de manera gradual, recuperar el poder adquisitivo del salario, no se puede hacer de la noche a la mañana porque entonces se produciría inflación y se afectaría a las empresas, tenemos que cuidar las fuentes de trabajo.

Pero sí tenemos que aumentar los salarios para que haya más consumo y se fortalezca el mercado interno.

Lo tercero es que intervenga el Estado en el desarrollo. No es viable está demostrado que el desarrollo quede sólo bajo la conducción, promoción, ejecución del mercado, tiene que promover el Estado el desarrollo.

Cuando hablamos de este periodo de crecimiento económico, el Estado jugó un papel fundamental promoviendo el desarrollo. Tenemos que impulsar desde el Estado proyectos estratégicos, sobre todo, lo que tiene que ver con el desarrollo regional.

Por eso estamos impulsando proyectos como el Tren Maya, el desarrollo del Istmo por todo lo que conocen ustedes tiene de potencial este proyecto, desde luego rescatar Pemex, la Comisión Federal de Electricidad, todo el sector energético. Y eso es lo que estamos haciendo.

En el caso de Pemex puedo informarle que después de 14 años de pérdida de producción de manera consecutiva este año ya no hubo disminución en la producción de crudo, ya se estabilizó y ya vamos a empezar a tener más producción, vamos a cerrar este año con 50 mil barriles diarios adicionales y vamos de nuevo a producir petróleo.

Lo mismo en el caso de la refinación. Cuando tomamos posesión del gobierno las seis refinerías que datan de décadas… la última refinería se hizo hace 40 años, imagínense; bueno, esas seis refinerías que recibimos estaban produciendo a una capacidad del 32 por ciento de su potencial productivo y ya logramos aumentar su capacidad en este tiempo al 42 por ciento, subimos 10 por ciento.

Y vamos a ir aumentando la producción en las refinerías porque estamos invirtiendo, las estamos rehabilitando. Este año la inversión en rehabilitación de refinerías es de 12 mil millones de pesos para tener más capacidad de generación de gasolinas, porque estamos comprando 600 mil barriles diarios de gasolinas. Hace 30 años éramos autosuficientes en gasolinas, en diésel, en gas, en generación de energía eléctrica. Entonces, tenemos que rescatar al sector energético.

Y también ya iniciamos la construcción de la refinería de Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, que la vamos a terminar en tres años. Todo esto nos va a llevar a depender menos o a ser autosuficientes en el consumo de energéticos.

La cuarta acción que es importantísima es la participación del sector privado en la economía, en el desarrollo. Y en esto estamos avanzando mucho. El martes 26 de este mes vamos a suscribir un acuerdo con los organismos empresariales para impulsar un plan de desarrollo de la infraestructura nacional, con inversión privada, nacional y extranjera, pero fundamentalmente con inversión nacional.

Esto es básico, no podríamos sólo con inversión pública sacar adelante al país, lograr tasas de crecimiento, como decíamos, del cuatro por ciento anual. No hay recursos públicos que permitan crecer a esa tasa si no se cuenta con la inversión privada.

Esto aplica no sólo para México, para el mundo, hasta en China cada vez es mayor la inversión privada para el desarrollo. Entonces, con este plan de infraestructura vamos a avanzar mucho.

Y, por último, la quinta estrategia es fomentar el que siga llegando la inversión extranjera al país y fortalecer el comercio exterior.

Quiero informarles -seguramente ustedes lo saben, pero hay que subrayarlo porque que es importante- que en los primeros seis meses de este año llegaron 18 mil millones de dólares de inversión extranjera, algo sin precedente en la historia de la inversión extranjera en México; y está creciendo el comercio exterior.

Y tengo información -que también comparto con ustedes porque es por el bien de nuestro país- que hay muchas probabilidades de que se apruebe en Estados Unidos el Tratado de Libre Comercio, lo cual va a significar impulsar la economía de las tres naciones: de Canadá, de Estados Unidos y de nuestro país.

Esta es la estrategia en términos económicos. Desde luego todo esto acompañado del bienestar, porque si pensamos nada más en lo económico y no pensamos en lo social, pues el proyecto estaría cojo, se requieren los dos pies. Es crecimiento con bienestar, crecimiento con desarrollo, porque progreso sin justicia es retroceso.

Tenemos que pensar en destinar recursos, presupuesto a la gente que más lo necesita. La justicia es darle más al que tiene menos y el humanismo es darle la mano al que se quedó atrás para que se empareje y que caminemos todos juntos.

Queremos la modernidad de México, pero una modernidad forjada desde abajo y para todos. Y por eso celebro que estén aquí y que todos celebremos a la vez el que se entreguen estos premios a dos mexicanos excepcionales, a dos buenos ciudadanos, a dos profesionistas de primer orden:

Al arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez, que es toda una institución viviente, por todo lo que ha aportado en sus obras, sobre todo en el sector público. Mi felicitación sincera, arquitecto por este reconocimiento.

Y también mi reconocimiento sincero al ingeniero Carlos Slim Helú. Hay cosas que destaco y que considero son virtudes de Carlos Slim. Una virtud es que es un hombre austero, sobrio, eso es muy importante

¿Saben qué es el poder al final de cuentas?

El poder es humildad, no es fantochería. Y Carlos Slim a pesar de que es un empresario exitoso es un hombre sobrio, es un hombre austero. Eso es una virtud.

Lo otro que considero importante en Carlos Slim es que no deja de trabajar, como muchos de ustedes. Es un hombre hasta obsesivo en cuanto al trabajo. Lo que aquí dijo el ingeniero, que hizo su reseña es cierto. Yo no sé cómo le hacen los hijos, porque debe estar metido en todo y opinando en todo. Es muy activo y muy trabajador Carlos Slim.

Y lo otro que valoro mucho es que es un empresario con dimensión cívica y social, me consta. Fui jefe de gobierno de esta ciudad y recurrí a él, y le dije: ‘Carlos, está abandonado el Centro Histórico’. María Félix había expresado algo que no voy aquí a repetir sobre el Centro Histórico y lo invité, se llegó a un acuerdo con el gobierno federal, aun cuando entonces no eran muy buenas las relaciones entre el gobierno de la ciudad y el gobierno federal, pero Carlos ayudó.

Se hizo un comité para la rehabilitación del Centro Histórico, y se logró el propósito, no sólo mejoró la infraestructura, se rehabilitaron edificios, desde luego las calles del Centro Histórico, sino se logró el propósito de que regresar a vivir la gente al Centro Histórico para que el Centro Histórico tuviese de nuevo vida, que estaba perdiendo vida.

Y ahora los que vivimos aquí sabemos que ya hay mucha vida aquí en el Centro Histórico, que es la capital, es el corazón de nuestra patria, el corazón de México, el Zócalo y el Centro Histórico. Por eso, mis felicitaciones a los dos, al arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez y a Carlos Slim.

Esta es la casa de ustedes. Y ojalá sigamos siempre reconociendo a buenos mexicanos, a mexicanos que aportan al desarrollo de México como los dos premiados el día de hoy.

 

Fuente: https://www.gob.mx/presidencia/articulos/version-estenografica-entrega-de-los-premios-nacionales-de-ingenieria-y-arquitectura?idiom=es

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